Pareces todavía un niño, no tienes conciencia de rectificación, en tu ingenuidad crees que puedes coger, desordenar, quitar y poner todo como te place, y mientras haces la pilatuna te debo mirar, seguir, obedecer, complacer y candidamente te sientas, caminas y te recuestas tranquilamente en mi desinflado corazón, de hecho, lo pateas como jugando fútbol. hay momentos en los que te asusta el silencio que ronda y comienzas a desesperar, es en esos momentos en los que me miras y en una fracción de segundo te sientes comprometido, amenazado, pareciera como si estuvieses en la mitad del océano de mis intenciones y te estuvieras ahogando. y salís corriendo como el loco que evade el encierro de su psiquiatrico y te trope zas!, das vueltas y trastazos y en tu desesperado afán te volvés a levantar como si nada acabara de pasar. sos tan hábil maquinando y razonando que en menos de nada te creas otra realidad y pretendes que nuevamente es momento de volver a jugar. vas cambiando según tus volatiles estados de animo a otros personajes y actuas cada papel pero todos tienen algo en común, tienen un particular rasgo patológico, la insensibilidad , pero nada te va a frenar. el telón se ha leventado y te metés en mi vida y arrazas con todo lo que siento cual tornado, y me mirás recogiendo los trozos de mi quebrantada dignidad, los retazos de mi descosida ilusión y me preguntás - Qué pasó?- me enfuerzo en decirte que me voy y te ríes y señalas que se me quedó el corazón.
miércoles, 7 de octubre de 2009
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1 comentario:
En Los Simpsons hay un capítulo en que Bart se convierte en el ejemplo de la ciudad. Todos dicen "Ser como el niño".
Me encantaría ser tu niño, pero no ESE niño.
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