Platòn no era un loro cualquiera porque gozaba de un amo culto que le tocaba sonatas de Bach y le ilustraba acerca de literatura mientras aspiraba el humo de un puro, de vez en cuando le mostraba ciertas replicas de famosos pintores renacentistas y le hablaba de las corrientes filosóficas màs reconocidas. Llegó el día en que Sòcrates aprovechò un descuido de su gentil amo y se escapó de la jaula, luego se posò en el patio de la casa junto a un pajàro cualquiera al que tomò por lazarillo y al cual le puso conversa y muy flamante de su sabiduría le contò todo lo que sabía. Despues de una larga pausa èste último le pregunto -y, a proposito de todo ¿ Sabes tù como se vuela ?- a lo que nuestro letrado amigo le respondiò -volar es la acciòn de... y para hacerlo debes estirar tus alas a tantos grados de tu.... - y el otro le preguntò - pero ¿ Lo haz intentado alguna vez ?-, y sin esperar respuesta alguna el pajarraco se echò a volar y le graznò - Porque detràs tuyo hay un gat...- y, suacate¡ del sapiente sòcrates no quedaron sino las plumas.
jueves, 15 de octubre de 2009
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1 comentario:
¡Una historia de caricaturas!
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