Me encantó haber dormido esa noche contigo,
aunque dormir no fue precisamente lo que hice porque
tenerte allí abrasado a mi costado era
un pensamiento reiterativo que
poco a poco dejó de ser pensamiento y
se convertía en un sueño loco que
se revolvía y desvanecía con la nebulosa idea
de que iba a aparecer en algún momento,
frente a nostros,
tu mamá!

1 comentario:
No haber dormido por pensar en él habría sido válido. Hasta pensar en ti se valía. En lo que hicieron o no hubiera sido una pérdida de tiempo: sin remordimientos.
¿Pero no dormir pensando en la mamá del fulano?
¡Bah!
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