viernes, 25 de septiembre de 2009

Una noche larga



Me encantó haber dormido esa noche contigo,
aunque dormir no fue precisamente lo que hice porque
tenerte allí abrasado a mi costado era
un pensamiento reiterativo que
poco a poco dejó de ser pensamiento y
se convertía en un sueño loco que
se revolvía y desvanecía con la nebulosa idea
de que iba a aparecer en algún momento,
frente a nostros,
tu mamá!

1 comentario:

El Marqués de Carabás dijo...

No haber dormido por pensar en él habría sido válido. Hasta pensar en ti se valía. En lo que hicieron o no hubiera sido una pérdida de tiempo: sin remordimientos.

¿Pero no dormir pensando en la mamá del fulano?

¡Bah!